Discurso de la Hermana Mayor Dña. Marora Martín-Caloto/ Pregón 2018

Queridos anfitriones: Excmo. Sr Alcalde y Excma. Corporación Municipal.

Excmo. Sr Arzobispo de Belcastro.

Excmo. Sr Obispo.

Sr. Guardián del Cristo.

Dignísimas autoridades.

Queridos amigos,

Una vez más agradecemos a nuestros anfitriones la acogida y el marco en el que se realiza: el pazo Quiñones de León es uno de nuestros referentes y nuestra devoción al Cristo de la Sal es una de nuestras señas de identidad.

Alcalde, con este acto van doce consecutivos en que nos reunimos y revivimos una de las más largas tradiciones de Vigo. Tenemos mucho que agradecerte, a ti y a lo que representas, no son cosas menores la reproducción del tímpano y la restauración del órgano, entre otras muchas. Yo particularmente te agradezco las palabras con las que siempre has cerrado este acto. Son, en mi opinión, una sentida prosa poética. Muchas gracias Abel.

Este año ha vuelto a ocupar nuestra cátedra D. José Rodriguez Carballo, Arzobispo de Belcastro y franciscano. El fundador de su orden, el pobrecillo de Asis, es patrono de la ecología, y el inspirador, con su “laudato si, mi signore”, de la encíclica del papa Francisco sobre medioambiente y desarrollo sostenible. Allá por el 1200, San Francisco decía algo que hoy podemos aplicar a cuidar nuestro entorno: “Comienza haciendo lo necesario; luego haz lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible”.

Arzobispo, le agradecemos sus reflexiones y enseñanzas. Podemos decir, en plan coloquial, que es Ud. miembro del equipo del papa Francisco, por lo que algo habrá tenido que ver con que el Papa haya cambiado las tres tradicionales “R” relativas al cuidado del medio ambiente: Reducir, Reciclar y Reutilizar por otras tres: Respeto, Responsabilidad y Relación. Gracias Don Jose por su cariño y su cercanía.

En esta ocasión la Cofradía ha pretendido hacer un canto a “La Mar de Vigo”, concepto que arranca en el siglo XIII con nuestros poetas cantores y trovadores, Martin Códax, Pero Meogo, Paio Gómez Chariño y Mendiño, quienes aún ahora, desde el paseo de Alfonso, contemplan nuestra mar y siguen entonando sus “Cánticas de Amigo”.

En este punto conviene hablar de la extensión de nuestra Mar de Vigo, que baña las comarcas del Baixo Miño, Val Miñor, Vigo, Pontevedra y el Morrazo.

Arranca en la Guardia, donde hace más de 12 mil años se asentaron los primeros hombres que contemplaron nuestra mar y donde O Pai Miño nos trae aguas de toda Galicia.

Sigue por el Rosal, donde las aguas han hecho posible los impresionantes molinos de Folón y donde se aprendió a hermanar la Mar de Vigo y el vino.

Llega a Oia, cuyo monasterio de Santa María alojó a los monjes artilleros, que se ocupaban de la defensa de nuestra Mar de Vigo. El abad con rango de general convocaba 2 a los vecinos cuando había peligro y sus monjes rogaban a Dios y hundían a cañonazos los bajeles piratas turcos.

Continúa y baña Bayona, que conoció antes que nadie que el límite de la Mar de Vigo eran las américas. Con su cabo Silleiro, punto de recalada para los navegantes, con la protección de la fortaleza de Monterreal, y con la Virgen de la Roca, que sostiene en su mano las frágiles barcas que se afanan en la mar.

Recala en Nigrán y su impresionante Monteferro, desde donde la Virgen del Carmen orienta a navegantes.

Llega a Vigo, académica, industrial, pujante y marinera, donde es contemplado desde muy alto por la Virgen del Alba y baña el manto forestal de la Virgen de la Guía.

Avanza hacia Redondela, villa de viaductos y en la que destaca la isla de San Simón, llena de recuerdos y leyendas, pocos sitios hay para encontrar mejor choco.

Alcanza Sotomayor, que entre otras cosas nos enseñó a maridar su magnífico albariño con sus deliciosas ostras.

A partir de este punto, nuestra Mar de Vigo comparte con la archidiócesis de Santiago los cuidados de la diócesis de Tuy Vigo ya que toca Pontevedra, que nos contempla desde Pontesampayo y a Canicouba, tierra, mar y río donde los héroes de Pontesampayo consolidaron el triunfo de la reconquista de Vigo y llega a Vilaboa, también parte de la comarca de Pontevedra, y en la que destaco el parque de Cotorredondo, desde cuyo mirador podemos ver las rías de Vigo, Pontevedra y Arosa.

Continúa hasta Moaña, donde nos contempla su monte faro de Domaio y su Virgen del Carmen de Moaña y termina en Cangas que une la Mar de Vigo, la ría de Aldán y el Atlántico, y donde nos despide Hio con su impresionante crucero, signo de nuestra mítica Galicia.

Toda esta Mar de Vigo es uno de nuestros pilares, una de nuestras fuentes de riqueza, desde donde viene y sale nuestro comercio, a bordo de buques que necesitan faros, balizas, señales marítimas, líneas de atraque, lonjas, almacenes, comunicaciones y un largo etc. y por supuesto un puerto bien gestionado, que funcione de forma eficaz.

Durante 22 años un ingeniero de caminos canales y puertos vigués, nieto de un magistrado vigués, padre de vigueses y abuelos de vigueses, dirigió nuestro puerto. A lo largo de su gestión, entre 1990 y 2012, se amplió la terminal de transbordadores de Bouzas, consiguiendo multiplicar casi nueve veces el tráfico de automóviles; se amplió el muelle de Guixar, triplicando el tráfico de contenedores; se construyeron cinco lonjas en el puerto pesquero, lo que permitió a esta ciudad mantenerse como puerto pesquero de referencia mundial; y se llevaron a cabo las actuaciones preparatorias de la Plataforma Logística Industrial del Puerto de Vigo.

Este año Luis Lara Rubido nos honra aceptando portar nuestro estandarte y lo hace en familia, acompañado por su hija Elena y su hijo Luis. Muchas gracias Luis y familia.

Nuestra Mar de Vigo recibe aguas de los ríos Verdugo Oitavén, Alvedosa, Lagares, Miñor y Zamanes y de muchos ríos menores y arroyos; baña las Islas Cíes, las Estelas , Toralla, San Simón y numerosos islotes piedras; acoge barcos, gestiona acuicultura, explota recursos pesqueros… y nos desafía con una idea: nosotros y nuestros hijos somos 3 usufructuarios de estas aguas, que son propiedad de nuestros nietos y a los que tenemos la obligación de entregar mejor de como la recibimos, con Respeto, Responsabilidad, Relación.

Afortunadamente, para alcanzar estos objetivos Vigo cuenta desde hace 100 años con el Instituto Español de Oceanografía, que se dedica al conocimiento científico de los océanos, a contribuir a la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino.

Nuestro Centro Oceanográfico, crucial colaborador para que podamos cumplir con nuestras responsabilidades está liderado por una viguesa que, al igual que Vigo, nació en el Berbés: Mª Victoria Besada Montenegro, Doctora en Ciencias Químicas e Investigadora del IEO.

María Victoria está especializada en el área de contaminación marina y protección ambiental Cuando el Mar Egeo nos amenazaba, Mª Victoria estaba allí, cuando el Prestige nos ensuciaba, Mª Victoria está allí, y en un sinfín de ocasiones están siempre ella y su instituto, desarrollando una labor tan callada como eficaz, que destruye los enemigos ocultos.

Muchísimas gracias Mª Victoria por dirigir exitosamente este importante centro y haber aceptado ser nuestra pregonera este año.

Quisiera cerrar mi intervención con un ruego a nuestro Cristo de la Victoria, inspirada en la Oración por nuestra tierra de la encíclica del papa Francisco:

Santísimo Cristo, Tú que estas presente en todo y rodeas con ternura todo lo que existe, derrama sobre nosotros Tus misericordias, para que cuidemos la vida y la belleza de esta Mar de Vigo. Danos paz para que vivamos como hermanos, sin dañar a nadie. Sana nuestras vidas para que seamos protectores de la mar y no la depredemos, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción. Enséñanos a descubrir el valor de nuestra mar, a contemplarla admirados y a reconocer que estamos profundamente unidos con la naturaleza que nos rodea, en nuestro camino hacia Tu luz infinita.

Cristo de la Sal, Tú que todos los atardeceres nos dibujas un cuadro irrepetible, mientras el sol se oculta en nuestra mar, mantén nuestra esperanza de que en el siguiente amanecer tengamos fuerza para luchar por la justicia, el amor y la paz.

Muchas gracias.

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