El Himno


Fue escrito en julio de 1922:

“Con acentos de amor encendido.

Entonemos un himno sin par:

Al Santísimo Cristo de Vigo,

Que es el Rey de este pueblo inmortal.

Cielos y Tierra

Canten la gloria

Del Santísimo Cristo

De la Victoria.

Alza Vigo, la frente serena

Y contempla a tu Cristo en la Cruz;

Y verás como envuelve a este pueblo

En torrentes de amor y de luz.

Cielos y tierra…

El Santísimo Cristo es el muro

Que defiende la noble ciudad;

No hay poder por ingente que sea

Que a sus puertas se atreva a tocar.

Cielos y tierra…

Que el fulgor que despiden sus ojos

Como el rayo, que abrasa la mies;

Al traidor que mancilla a su pueblo

Le convierte en pavesa a sus pies.

Cielos y tierra…

Vuelve, Vigo, rendido y humilde

A la Fe, en que tus padres brilló;

Pues en ella salvose la Patria

Y el Santísimo Cristo triunfó.

Cielos y tierra…

Los hogares, los bienes, la vida

De esta noble ciudad y el honor,

Que es la gloria del pueblo gallego

El Santísimo Cristo salvó”.